La verguenza de Venezuela. Quien hubiese imaginado que el más exitoso mestizaje y la sociedad más abierta de latinoamerica daría origen a esta bestialidad!!! Los gobiernos pasan, los judíos quedan para contar la historia una y mil veces.
Creo que el pueblo judío se estableció en la Tierra de Israel, aunque un poco tarde. Si hubiera escuchado la alarma, no habría habido Holocausto, y mi abuelo muerto – de quien llevo el nombre - habría sido capaz de bailar un último vals con la abuela a orillas del río HaYarkon.
Soy sionista.
El hebreo es la lengua que utilizo para dar las gracias al Creador, y también para maldecir en la carretera. La Biblia no sólo contiene mi historia, sino también mi geografía. El Rey Saúl fue a buscar mulas en lo que hoy es la autopista 443, el profeta Jonás abordó su barco no muy lejos de lo que hoy es un restaurante de Jaffa, y el balcón desde donde David observó a Bathsheba debe ser ahora propiedad de algún oligarca.
Soy sionista.
La primera vez que vi a mi hijo usando un uniforme de las FDI me largué a llorar, no me he perdido la ceremonia del encendido de las antorchas del Día de la Independencia por 20 años, y mi televisión fue hecha en Corea, pero le enseñé a animar a nuestro equipo nacional de fútbol.
Soy sionista.
Yo creo en nuestro derecho a esta tierra. Las personas que fueron perseguidas por ningún motivo a través de la historia tienen derecho a un Estado propio y libre además de un F-16 gratis del fabricante. Cada muestra de antisemitismo desde Londres hasta Bombay me duele, pero muy dentro mío pienso que los judíos que eligieron vivir en el extranjero no entiende algo muy básico acerca de este mundo. El Estado de Israel no se estableció para que los antisemitas desaparezcan, sino más bien, para que podamos mandarlos a freír monos.
Soy sionista.
Me dispararon en el Líbano, me salvé de una serie de cohetes Katyusha por unos pocos metros, en Kiryat Shmona; misiles aterrizaron cerca de mi casa durante la primera Guerra del Golfo; estaba en Sderot cuando el sistema de alerta de cohetes color rojo se activó; terroristas se explotaron a sí mismos no muy lejos de la casa de mis padres y mis hijos permanecieron en un refugio antes de siquiera saber pronunciar sus propios nombres, aferrándose a una abuela que llegó aquí para escapar de la muerte en Polonia. Sin embargo, no obstante, siempre me sentí afortunado de estar viviendo aquí, y no me siento realmente bien en ningún otro lugar.
Soy sionista.
Creo que cualquiera que vive aquí debe servir en el ejército, pagar impuestos, votar en las elecciones, y estar familiarizado con las letras de por lo menos una canción de Shalom Janoj. Creo que el Estado de Israel no es sólo un lugar, también es una idea, y creo profundamente en los tres mandamientos adicionales grabado en la pared del museo del Holocausto en Washington: "No serás una víctima, no serás un perpetrador , pero sobre todo, no serás un espectador ".
Soy sionista.
Ya me extendí sobre mi espalda para admirar la Capilla Sixtina, compré una postal en la catedral de Notre-Dame en París, y quedé intensamente impresionado por el Buda de esmeralda en el palacio del rey en Bangkok. Sin embargo, sigo creyendo que Tel Aviv es más entretenida, el Mar Rojo es verde, y los túneles del Muro Occidental proporcionan una experiencia espiritual mucho más poderosa. Es cierto que no soy objetivo, pero tampoco soy objetivo con respecto a mi esposa e hijos. Soy sionista. Soy un hombre del mañana, pero también vivo mi pasado. Mi dinastía incluye a Moisés, Jesús, Maimónides, Sigmund Freud, Karl Marx, Albert Einstein, Woody Allen, Bobby Fischer, Bob Dylan, Franz Kafka, Herzl y Ben-Gurion. Soy parte de una pequeña minoría perseguida que influyó en el mundo más que ninguna otra nación. Mientras que otros invierten sus energías en la guerra, hemos tenido el sentido de invertir en nuestras mentes.
Soy sionista.
Mirando a mi alrededor me lleno de orgullo, vivo mejor que millones de indios, 1,3 billones de chinos, todo el continente africano, más de 250 millones de indonesios, y también mejor que los tailandeses, los filipinos, los rusos, los ucranianos , y todo el mundo musulmán, con la excepción del Sultán de Brunei. Vivo en un país en estado de sitio que no tiene recursos naturales, pero, no obstante, los semáforos siempre funcionan y tenemos conexión de alta velocidad a internet.
Soy sionista.
Mi sionismo es natural, al igual lo es ser padre, esposo e hijo. Personas que dicen representar el "verdadero sionismo" son, en mi opinión, ridículas. Mi sionismo no se mide por el tamaño de mi kippa, por el barrio donde vivo, o el partido por el que voto . Nació mucho antes que yo, en una calle cubierta de nieve en el gueto de Budapest, donde mi padre trató de entender , en vano, por qué todo el mundo trataba de matarlo.
Soy sionista.
Cada vez que muere una víctima inocente, inclino mi cabeza, porque hace mucho tiempo yo fuí una víctima inocente. No tengo ningún deseo o intención de adoptar las normas morales de mis enemigos. No quiero ser como ellos. Yo no vivo sobre mi espada, simplemente le mantenga bajo mi almohada .Soy Sionista. No sólo me atengo a los derechos de nuestros antepasados, sino también a la obligación de los hijos. La gente que creó este estado vivía y trabajaba bajo condiciones mucho peores de las que yo tengo que afrontar, no obstante, ellos no se contentaron con la mera supervivencia. También trataron de establecer un mejor estado aquí, más prudente, más humano y más moral. Estaban dispuestos a morir por esta causa, y yo trato de vivir por su causa.
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