En Sudamérica todo acto que envuelve a la comunidad judía comienza o termina con las notas del Hatikva y la bandera de Israel flamea para orgullo de los miembros y muestra del lazo perenne de cada judío con el Estado de Israel.
En Ginebra no hubo ni himno ni bandera, con la excusa de la no-politización del acto se eliminó el símbolo de unión del pueblo judío, se escondió la identidad, se censuró la pertenencia, se excluyó la alianza. Y aquellos que fuimos con nuestras banderas las tuvimos que dejar en custodia hasta el final del acto. No hablo de los carteles en contra de las deliberaciones de "Durban II" sino de la bandera del Estado Judío.
Me bulle la sangre al pensar que una comunidad judía en un país de libertad esconda los símbolos de su identidad mientras que en los países más amenazados, los judíos salgan desafiantes con ellos para demostrar justamente su valentía y proclamar su especial relación con la tierra milenaria.
Si la comunidad de Ginebra acató una orden del estado helvético para así obtener el permiso correspondiente y llevar a cabo su mitin frente a las Naciones Unidas lo hicieron con cobardía. Y si se autocensuraron fueron doblemente cobardes.
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